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lunes, 27 de marzo de 2017

Las pérdidas.-

Cuando uno tiene pocos amigos íntimos, de esos a los que llamar cuando te sientes un desgraciado, de esos que te hacen compañía en la sala del médico cuando vas solo o con los que hablas por el wasap en las comidas, cuando no te habla nadie, sientes su pérdida.
Hace mil años perdí a uno. Sin saber por qué dejamos de llamarnos y de buscarnos y nunca tuvimos la valentía de sentarnos y preguntarnos que nos ha pasado, que hemos hecho mal, porqué estamos molestos ... pero ya sabemos que para eso hay que ser muy valiente y mi amigo y yo no lo fuimos... Y aún Lo hecho de menos...

Mi segunda pérdida fue mi perra. Vivía solo con ella, dormía la siesta con ella, comía pizza con ella, tuve mil muestras de cariño y su único mal fue dejar pelos y huellas en la casa, y me tuve que deshacer, en contra de mi voluntad de ella.
Durante mucho tiempo la extrañe. Le busque una finca para que pudiera correr y ser feliz, pero siempre quiso estar en casa, en su casa, junto a mi y termino mal... yo sabía que en esa finca iba a terminar mal... y no lo quise ver...

Y mi tercera pérdida. Cuanta compañía, cuantos wasap, cuantos correos, cuanto cine on line, cuanto apoyo, cuantos buenos consejos y preocupaciones compartidas...
Quizás fuera un apoyo fantasioso, irreal, imaginario... pero los apoyos fantasiosos, irreales o imaginarios si crees en ellos, son mejores apoyos que los inexistentes y tan válidos como los existentes.

Nunca le diré a la vida que no trajo personas buenas a mi vida.
Solo le diré que no supe aprovecharlas.




lunes, 20 de marzo de 2017

Tarta de cumpleaños. -





En estos tres años de m., lo único bueno han sido las muchas personas buenas que se han cruzado en mi camino.

Nieves, Fini, Alberto, Manuel... y un sinfín de nombres a los que les debo mucho.

Nieves. Me ha aguantado lo que nadie me hubiera aguantado. Se ha esforzado por animarme una y mil veces. He compartido con ella este blog, esas películas on- line con una pizza y una coca cola, esos “que descanses” antes del delicado momento de meterte en la cama, con la tele enchufada para oír algo y un gato por compañía y si todo eso no hubiera sido poco, ha renunciado a su cumpleaños, a su barbacoa familiar y al día del Padre por estar conmigo unos días en Orihuela.

Su llegada, llena de preparativos. Había que tener la casa limpia, el frigo lleno y su regalo de cumpleaños listo.

Su partida, un motivo de tristeza.

La gente buena y que te quiere siempre la quieres tener a tu lado.

Emocionalmente hablando siempre somos un poco egoístas y a veces cuando pienso en este o en aquel, me digo “la ausencia de noticias son buenas noticias, que si quisiera algo... ya se habría dejado notar”... pero eso no es extensible a Nieves.

A la gente que quieres debes dejarla marchar por mucho que quieras que estén a tu lado.

El mundo de Nieves está junto a su madre, su hermana, sus sobrinos, sus amigas, sus clases de inglés, su periódico digital, sus relatos, su blog, su perro... y no está en Orihuela.

Ella tenía un cumpleaños por celebrar, una barbacoa familiar y un día del Padre, con un padre al que felicitar y yo no tenía nada de esto. En cambio ella renunció a todo por estar unos días cerca de mí.

El recuerdo, sus risas, sus alegrías, sus conversaciones chocantes que a veces cuesta escuchar por su acento. Su intención, pasar unos días conmigo. Mi realidad, que toda llegada tiene su partida... y a las personas que quieres, “debes dejarlas marchar”, por mucho que te cueste y por mucha pena que dé.

La esperanza, que 600 kms no son nada, que siempre habrá un motivo para visitar Sevilla y que siempre allí tendré una parte de mi alma.

Mi realidad. Tender una lavadora y recordad que ayer no descongelé mi tapper así que hoy no voy a saber muy bien que comer, una vez más.

Mi esperanza, esperar que llegue el sábado para ir al Decatlón a comprar con Manuel, pasar la tarde con el hijo de Fini jugando a su consola y el domingo salir con Alberto y con Rutas con Sabor a hacer algo con la moto, que es un buen plan para el fin de semana, llena de gente buena y cercana a la que quiero.

Gente buena, tan necesaria en mi vida, a la que te apegas y de la que cuesta despedirse, como ha pasado con Nieves.